CANTOS A “T-A-N-A-I” (SEGUNDA PARTE)

(I)

La certeza de tu nombre es la respuesta…

(II)

Puedo admirar tu magia

En la profundidad

De mi silencio

 

 (III)

Tu nombre

Esencial ciclo

“T-a-n-a-i”

Es un juego

Un dictado

Que vive en mi memoria

Como posesión indirecta

De mi patrimonio de hojas

(IV)

Impronta

De una musa cambiante

“T-a-n-a-i”

Cinco letras

Para llamarte

Fuego

Poema

Mujer

Sueño

(V)

Muchacha

Tierno gesto

De ojos cansados

Tez de cielo

Rosada boca

Oculta sonrisa

Que pasó por el hierro

Para ser misterio

Naturaleza atípica

 (VI)

Cinco letras

Para llamarte

Cielo

Polvo

Canto

Mujer

Fruta

Ruido

Cinco letras

Para tu nombre de siete

(VII)

Puedo recordarte mientras me olvido y sostenerte entre hojas, grafito y tinta.

(VIII)

Musa nube, diamante oscuro. Dama joven, piel de lienzo. Mujer niña, labios hirvientes.

(IX)

Para el desconocido de tus parajes preciso reescribir suspiros, viajantes del tiempo que renuevan con su historia la creación de mis espacios. Allí te busco.

(X)

Sin dirección ni origen trato de seducir la atención de tus ocultas pasiones. Mi estrategia es una conspiración solitaria que te dice ven porque no sé dónde hallarte.

Anuncios

CANTOS A “T-A-N-A-I” (PRIMERA PARTE)

(I)

Juré no volver a escribir canciones y aquí me encuentro, poniendo letras a tu música encantada…

(II)

Tu nombre

Ese instante

Un hilo y un enigma

Que yace de mis secretos

“T-a-n-a-i”

Un resumen de suspiros

Un anhelo

Y la lejanía

Donde mis parpados te dibujan

(III)

“T-a-n-a-i” dama incógnita

(IV)

En mis letras

Como en su lienzo el pintor

Capto tu risa

El donaire

Que en tu fragancia ofreces

Aromas narrativos

Para unos ojos incesantes

Que te describen

Y redescubren

Las tardes soleadas

Donde te escojo para inspirarme.

(V)

Juego

Con el compás de tu nombre

Lo reordeno

Sin maltratarlo

Como secreto único

Que quiere revelarse

Pero que aún está incompleto:

“T-a-n-a-i”

(VI)

Magia

Música

Realidad

Encanto impreciso

De tus ojos aún borrosos

De tu aliento

(VII)

¿Dónde estás ahora?

Parpadeo

Inquieto por crear tu risa

En mis cánticos

Apenas diviso

El sudor sobre tu piel dorada

Y surge el brillo

De camaleónicos cabellos

Que juegan

Entre tu aura

(VIII)

Silencio, dos rostros puestos de frente y con espacios diversos, miradas que se buscan en los parques y entre el humo de latitudes dispersas. Aquí te escribo sin la certeza de tus lecturas.

(IX)

“T-a-n-a-i” musa oculta en el fondo de mis frases, descubre en mis letras el centellear de tus ecos, tus cambiantes cabellos que juegan con los claroscuros del tiempo.

(X)

Quizás un día pongas música a mis letras encantadas.

CUATRO ELEMENTOS

Sumérgete en tus propias profundidades

Antes de que te atragante el agua

Y el fluir de tus pensamientos

Quede inerte en el olvido.

 

Muerde el polvo

Antes de que te arrope la tierra

Y tu sano despojo

Sea el claro ejemplo

De no haberte aprovechado.

 

Vuela alto

Antes de que te asfixie el aire

Y el arrepentimiento posterior al miedo

Carcoma tu paz

Y te robe el impulso.

 

Enciende la hoguera de tu propia alma

Antes de que tu piel sea calcinada por el fuego

Y el calor humano

Sea inane ilusión de compañía.

EPITAFIOS DE ODIADORES.

Sin importar el despojo,

Las reliquias de la vida

Y la conciencia de la muerte

Siempre son buenas historias.

 

  1. Siempre fui insuficiente a instancias del olvido.
  2. Solo amé el perfume de las inocencias caídas.
  3. Enfermo de odio me descubrí humano.
  4. Puse precio a mis sueños… fracasé.
  5. Mis despojos son letales en el arte del rencor.
  6. Fui el dinamismo de las burdas ocasiones.
  7. Mi cuerpo reposa sobre este templo de amores desperdiciados.
  8. La muerte no me liberó del mundo y mucho menos de mí.
  9. Robé virtudes para acrecentar mi orgullo.
  10. El dolor ajeno fue en mí una sospecha.
  11. Amé al odio porque siempre odié al amor.
  12. Aquí reposa el hombre que rara vez se traicionó.
  13. Me marche del mundo… me exaltaran en el culto a los infiernos.
  14. Rara vez mi silencio fue reflexión.
  15. Pésimo para fingir, en mí el amor fue un desanimo.
  16. Continúen creyendo en la inmutabilidad de los legados. ¡Estúpidos!

SILENCIO

La música que viaja

Poco a poco pierde su eco,

Define el secreto de los momentos.

Unos labios que callan

Ejercen su voluntad ante el mundano bullicio.

Hay magia en su boca

Y realidad en su carencia de frases.

Realidad en su silencio,

Magia en su compañía.

 

Música que no oigo,

Tonada encantadora

Descriptiva de mi hogar:

Bosque maternal

Que en tu pelvis reposa

Como imprecisión de salvajes espasmos

Que añoran en lo furtivo,

En lo tácito.

 

Toma mi mano,

Seguiremos presos en los instantes:

Tus ojos verán en los míos sus propias lágrimas

Y los míos en los tuyos una luz inextinguible.

UNA LIRA

Dame una lira

Para interpretar inconsciente

La comedia del poeta,

Porque basta el tono

Con que descifro mis días

Para esclarecer mis apatías al romance

Y sacudir la tierra

Que bebió de mis lágrimas color noche.

 

Una lira

Para recomponer la infinidad de la nada:

Una tonada simple

Donde se acumule el pesar histórico

De las vidas sin vivir.

 

Dame una lira,

Una lira

Donde acumular el polvo

Y las letras mal logradas

De mis obras inconclusas,

De las obras que murieron

Apenas fueron pensadas,

Esa luz que no reencarna

Ni en las hojas del olvido.

 

Dame una lira

Con las cuerdas roídas

Para rescatar sus despojos

Y vociferar junto a ella

Los suspiros que postergaron mis dichas.

 

Una lira

Con la cual revivir a mis muertos

Y emular el canto

De las rosas que se caen.